[este texto fue leído en la manifestación del 30 de septiembre delante de la sede de Don Piso]
Las agencias inmobiliarias son la infantería del ejército de usurpación de un bien de primera necesidad. Su misión: captar el máximo número de pisos y venderlos lo más caro posible. Sus integrantes se han multiplicado durante las últimos años al ritmo del aumento de los precios de los pisos. En la actualidad sus intendencias con sus gangas multimillonarias ocupan todo el territorio de la ciudad.
DON PISO es el gigante entre las agencias inmobiliarias, tiene unos 330 oficinas repartidas por todo el Estado, de las cuales 200 son franquicias.
DON PISO forma parte de FERROVIAL, el tercer grupo inmobiliario de España.
FERROVIAL es propiedad de Rafael del Pino, el patriarca de la segunda familia más rica del Estado Español.
La fortuna de Rafael del Pino se calcula en 6.500 millones de dólares con lo que en 2005 ocupó el puesto no. 84 de la lista de los hombres más ricos del mundo.
En tan sólo un año este señor ha doblado su patrimonio personal, porque en 2004 aún estaba en el puesto 159 con una fortuna de 3.000 millones de dólares.
FINCAS CORRAL, propiedad de un tal Calixto Corral Martínez, es una de las grandes del sector. Está especializada en la venta de pisos de segunda mano y en 2005 ha facturado unos 100 millones de euros en concepto de comisiones.
Tiene oficinas en toda el Estado y gracias a las ganancias obtenidas con la especulación inmobiliaria se está expandiendo por el extranjero.
Tiene numerosas denuncias por ventas fraudulentas y cláusulas abusivas.
Y como todas las agencias inmobiliarias, siempre que puede se saca unas plusvalías extras vendiendo los pisos por unos precios más elevados que los acordados con el vendedor.
Las grandes inmobiliarias empujan la espiral de encarecimiento de los pisos también mediante el siguiente proceso:
a) En sintonía con los grandes propietarios y aprovechando su propio stock de pisos primero van subiendo el listón de los topes de precios incluyendo en sus ofertas pisos con precios desorbitados y de momento no vendibles.
b) Superado de esta manera el umbral, sus tasadores en colaboración con algún jefe de sucursal bancaria, se encargan de realizar tasaciones que confirman el nuevo tope y lo aplican a otros pisos.
c) Empiezan después a captar pisos para poner a la venta por los precios nuevos y cobrar una comisión mayor mediante acciones publicitarias o pateando la ciudad para encontrarlos.
Traficar con un bien de primera necesidad es un gran negocio para unos pocos.