[este texto fue leído en la manifestación del 30 de septiembre delante de la sede de La Vanguardia]

La Vanguardia es propiedad del Grupo Godó, el primer holding de comunicación de Cataluña. El Sr. Javier Godó y Muntañola es su presidente-editor . Además, publican las revistas “Interiores”, “Interiores Práctica” “Cocinas y Baños” y “Living Deco”, así como Lavanguardiainmo.com, un portal de productos inmobiliarios.

El Grupo Godó dispone de una central de ventas publicitarias que gestiona la ingente suma percibida en concepto de publicidad. La mayoría de los ingresos publicitarios del Grupo proceden de los anunciantes del sector inmobiliario y sus derivados.

El Grupo Godó participa activamente en eventos que, según nos remite el Sr. Godó en una carta abierta, tienen como objetivo impulsar la sociedad civil. Uno de los acontecimientos que más se enorgullece el Grupo de patrocinar es el Barcelona Meeting Point, el evento inmobiliario más grande de Europa. Citamos al Sr Godó en la página web del BMP 2006: “LA VANGUARDIA no sólo mantiene una fuerte posición de liderazgo en Cataluña en la comunicación de empresas inmobiliarias, sino que se ha convertido en un requisito indispensable para éstas a la hora de diseñar campañas de comunicación altamente efectivas.”

El pasado jueves salió con la publicación Que! , recientemente adquirida por el Grupo Godó, el primer suplemento de Clasificados de Pisos de esta publicación gratuita: Que Casa!

El señor Javier Godó forma parte del consejo de administración de La Caixa y de la inmobiliaria Colonial.

La convergencia de intereses entre medios de comunicación, inmobiliarias, entidades financieras y Administración Pública no es exclusiva del Grupo Godó sino que se da en todos los grandes grupos mediáticos del Estado.

Los medios han sido absorbidos por las dinámicas del capitalismo cuya lógica obliga a la concentración de grupos empresariales en macrocorporaciones. Estos grupos no tienen el menor interés en denunciar nuestro modelo económico de crecimiento insostenible del que se benefician y que les mantiene en la órbita del poder y de la influencia. ¿Cómo iban a tirar, nunca mejor dicho, piedras sobre su propio tejado?

Los ingresos de los medios de comunicación ya no dependen de los lectores que compran sus publicaciones diarias, sino que provienen de la publicidad inserida entre sus páginas.

La realidad que percibimos es aquella que nos transmiten los medios. Son ellos los que establecen la agenda del debate público y los creadores de opinión. De ahí su fuerza. De ahí también la perversidad y el peligro que implica que estén secuestrados por los intereses corporativos de los anunciantes.

Es en este sentido y con estas premisas en mente, que deberíamos entender manipulación y la distorsión informativa que practican:
Cuando generan confianza y expectativas en el mercado. Si la gente cree que los precios van a subir, comprarán; consecuentemente los precios van a subir.
Cuando contribuyen a fomentar el falso mito de que si no eres propietario, no eres nadie.
Cuando nos hablan de pisos y viviendas en términos de inversiones y beneficios; como de una mercancía, fomentando y perpetuando de este modo la cultura especulativa.
Cuando criminalizan las acciones de desobediencia civil que se emprenden contra la inoperancia de las administraciones públicas para poner coto en la jungla inmobiliaria.
Cuando miente directamente al justificar el incremento irracional en los precios de la vivienda.

Por todo ello, y por mucho más, la asamblea popular per un habitatge digne declara a los medios:
-Culpables por omisión, por silenciar, por encubrir y no testimoniar.
-Culpables de la distorsión tendenciosa que practican.
-Culpables de posicionarse ante los problemas más esenciales y sensibles de la sociedad de manera interesada y partidista. -Culpables de contribuir al deterioro de nuestros derechos.