[este texto fue leído en la manifestación del 30 de septiembre delante de la sede de la Caixa de Catalunya]
Paramos en la Caixa de Catalunya, una más de las financieras que junto a nuestros políticos, han creado la burbuja inmobiliaria. Hace menos de 10 años, empieza en este país una espiral inmobiliaria, culpable de que estemos aquí, en la calle y sin casa.
El proceso burbujista:
-Tres factores económicos desvían grandes cantidades de dinero al mercado inmobiliario (de nuestro bolsillos a los de los especuladores): los intereses bancarios bajos, la entrada del euro, el pinchazo de las tecnológicas
-Aumenta la demanda. Suben los precios. Esto atrae más inversores, que se unen al baby boom en la búsqueda de piso. Otra vez más demanda y mayor precio.
-La subida es constante, un 15 % annual.
-Se desata la psicosis colectiva del “compro hoy, porque mañana será peor”.
-El ciudadano asume hipotecas desesperadas a 30, 40 o 50 años.
-Empieza un complot político, económico y financiero que acelera un proceso burbujista, que sorprende incluso a nuestros vecinos europeos.
Pero aquí nadie habla de burbuja. Todos callan.
-Callan los políticos. Dan aire a una burbuja que permite que los ayuntamientos se financien vendiendo suelo público y que nuestros presidentes se vanaglorien de la España que crece más que la media europea. No dicen que en este país no hay I+D, que solo ponemos tochos. Callan cuando hay que decir que España absorbe el 80 % del crédito interbancario europeo y alientan la burbuja con medidas que penalizan el alquiler, como el decreto Boyer. Ellos, culpables, prefieren que compremos, porque la construcción sostiene el país.
-Callan las entidades financieras. Nos colocan hipotecas monstruosas, inamortizables, que unidas a un trabajo precario, son la esclavitud legal del siglo XXI. En los últimos 4 años, las empresas de créditos rápidos triplican sus clientes y la mitad de empresas creadas en España están relacionadas con la vivienda.
-Callan los medios de comunicación comprados y nos obligan a leer en prensa extranjera titulares amenazantes sobre nuestra volátil situación económica mientras ellos se limitan a repetirnos que la vivienda nunca baja, y que España va bien.
Mientras todos callan, la burbuja sigue hinchándose. La vivienda se convierte en el más rentable producto de inversión jamás conocido y el país se convierte en un circo donde todas la fieras acechan a la misma presa: un ciudadano que necesita una vivienda. Se crea un mercado inmobiliario, donde la mitad de la vivienda se compra con fines especulativos. Se compran y venden pisos salvajemente, y se instaura un “monopoly” nacional en el que nos saquean desde todos los frentes. Mientras, nuestros políticos siguen siendo cómplices.
Y es que esta espiral, nos dicen, no se acaba nunca. ¿Pero es posible que la burbuja inmobiliaria se hinche aun más?
Para que este despropósito funcione, siempre es necesario un desesperado comprador final, que acabe comprando el zulo de 30 metros a precio de palacio y que se quede con la patata caliente de un piso sobrevalorado.
Pero quizás la pelota esté un día en su tejado. Si la demanda real (o sea nosotros) es ya insolvente debido a las subidas del euribor, ¿quién comprará las viviendas que se construyen aquí, suficientes para abastecer la demanda de más de 200 millones de personas? Ningún especulador quiere una vivienda para algo que no sea especular. Si nosotros no podemos comprar, ellos no pueden vender.
¿Viviendas?, haberlas , haylas, y muchas vacías. Y por si acaso, el año que viene , se construirán 800.000 más.
Así que, entre todos, matemos al monstruo, pinchemos la burbuja.